Dalia Virgilí Pino
Annia Almeyda Vázquez

Facultad de Psicología, La Habana.

Resumen

“Ciencia, Educación Superior y Género,” se articulan en nuestras reflexiones. Así hemos querido titular el presente ensayo, pues constituyen núcleos temáticos que movilizan nuestra reflexión crítica en torno a temas que en la actualidad son muy debatidos en el mundo académico. Introduciéndonos en el tema, analizamos el valor social del conocimiento en el siglo xxi, resaltando sus implicaciones especiales para el contexto cubano. Se desprende de este punto la necesidad de valorar el papel de las universidades como centros de investigación e instituciones del conocimiento; en este sentido hacemos una mirada especial a la psicología. Enfocamos entonces nuestro análisis hacia la equidad de género como necesidad social y hacia la presentación del género como campo interdisciplinar. Como elemento que fundamenta la pertinencia de la perspectiva de género tanto en la construcción y desarrollo de la ciencia, como en la formación profesional, desarrollamos un ejemplo de cómo las demandas sociales imprimen un reto para la formación de los profesionales de la psicología. Estas ideas nos permiten arribar a conclusiones sobre la formación de dichos  profesionales con perspectiva de género como una exigencia desde el compromiso social de la ciencia.

Palabras clave: Ciencia, Educación Superior, Género

 

Abstract

"Science, Higher Education and Gender are articulated in our reflections. We chose this title for this essay because these three elements constitute thematic pillars that stir our critical reflection around topics that are at present debated on frequently in the academic world. As we plunge into this topic, we analyze the social value of knowledge in the twenty-first century, making emphasis on its particular implications in the Cuban context. From this point, it is pertinent to consider the roles of universities as research centers and institutions of knowledge; in this regard, we pay special attention to psychology. Then, we focus our analysis on gender equity as a social necessity as well as on the presentation of gender as an interdisciplinary field. In order to illustrate the pertinence of the gender approach in building up and developing science as well as in professional formation, we provide an example of how social demands bring about challenges in the formation of professionals in psychology. These ideas allow us to draw conclusions about the formation of professionals in the field of psychology with a gender approach as a demand derived from the social duties of science.

Keywords: Science, Higher Education, Gender

            Introducción

Género, ciencia y educación superior se entrelazan en nuestras reflexiones dando cuerpo al presente ensayo, resultado de una reflexión crítica-constructiva sobre nuestro entorno académico.

Partimos del análisis del valor social del conocimiento en el siglo xxi con énfasis en las particularidades de nuestro país, resaltando las exigencias que la construcción de una sociedad diferente, que se opone a la hegemonía imperialista, imprime al proceso de construcción del conocimiento.

La noción de desarrollo social sostenible coherente con nuestro sistema socialista, realza la responsabilidad de las universidades como centros de investigación e instituciones de conocimiento. Desde nuestra formación como psicólogas y nuestro rol como docentes de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, reflexionamos sobre la manera en que, desde nuestra percepción, se desarrolla la investigación en nuestra área, en estrecha relación con la noción de universidad que al parecer se comparte en nuestra facultad.

Desde nuestra experiencia profesional realizamos un análisis de cómo la equidad de género, como necesidad social y política, demanda de un enfrentamiento interdisciplinar donde la psicología debe jugar un papel muy importante. Como evidencia de nuestra toma de conciencia en torno a esta realidad colocamos a modo de ejemplo algunas de las acciones profesionales que se realizan en la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana y que visualizan la gestación de una práctica profesional comprometida con el desarrollo humano.

Finalmente como ejemplo del vínculo interactivo sociedad-educación superior, realizamos una reflexión en la cual exponemos nuestras ideas sobre la formación de los profesionales de la psicología desde una perspectiva de género que en nuestra opinión constituye una exigencia del compromiso social de la ciencia.

El valor social del conocimiento en el siglo xxi. Cuba como escenario de análisis.

Es posible percatarse de una tendencia a querer denominar aspectos que quieren ser resaltados de la sociedad contemporánea, con la intención de esconder la esencia de las verdaderas contradicciones y problemas que caracterizan la época en que vivimos hoy. Así, cuando enfrentamos cada día una realidad más convulsa, contradictoria, plagada de conflictos bélicos, de grandes crisis económicas, caracterizada por una extrema desigualdad e indicadores claros de que si no tomamos conciencia de la situación del medio ambiente, la especie humana está en serio peligro de extinción; los grandes medios pretenden enarbolar la sociedad contemporánea con el uso de epítetos como “la era de internet”.

Lo interesante es saber que no es la mayoría de la población de la tierra la que se puede identificar con estas etiquetas relativas a nuestros tiempos, pues de hecho la mayoría de los habitantes de nuestro planeta no tiene acceso a estos avances tecnológicos o lo tiene de manera limitada. Estas denominaciones enmascaran tras un velo de desarrollo y progreso la realidad de discriminación, desigualdad y explotación que caracteriza el (des)orden mundial actual, en un planeta dominado por poderes hegemónicos, transnacionales y potencias desarrolladas lideradas por Estados Unidos que ejercen un control abrumador en lo militar, lo económico, lo mediático y lo cultural.

Vale reflexionar también sobre otro epíteto con el que algunos escritos nominan la época actual: “sociedad del conocimiento”.

El siglo xxi ha venido acompañado de un incremento de la importancia del conocimiento y como consecuencia la educación, la investigación científica y el desarrollo tecnológico crecen considerablemente (Núñez, 2010). Sin embargo, si hacemos un análisis profundo, hurgando en la esencia de la valoración del conocimiento en estos tiempos de globalización neoliberal, nos percataremos de algunas características que por sí solas ponen en tela de juicio la validez del bautizo “sociedad del conocimiento” hecho a la sociedad contemporánea.

En este sentido valdría la pena preguntarse ¿qué tipo de conocimiento refiere la frase? ¿Cuáles son los conocimientos impensables que muestra la utilización de la frase? ¿A qué tipo de conocimiento es al que se le está dando importancia? La respuesta a esta pregunta permite vislumbrar que no existe una valoración equitativa para todos los campos del saber o disciplinas científicas, pues mientras algunos saberes gozan de una especial relevancia otros son menospreciados o ignorados. Al decir de Núñez (2010) se evidencia que las tecnologías convergentes, las biotecnologías, la informática, entre otras, son privilegiadas mientras las ciencias sociales y las humanidades suelen ser subvaloradas.

Este interés particular por las nombradas áreas del saber científico no es casual, pues en el trasfondo lo que es posible vislumbrar es cómo el valor económico del conocimiento es el que está marcando la importancia que socialmente se le atribuye a unas y otras. Esta realidad se expresa en el desarrollo de políticas que favorecen a aquellas que son valoradas como más importantes pues tienen un impacto directo, tangible en el desarrollo económico de la sociedad. Aunque en realidad no se trata de lo tangible y lo directo según pensamos sino de lo rápido de sus efectos. Plantear que las ciencias sociales no tienen resultados tangibles ni directos nos ubicaría en la misma lógica discriminatoria de la cual queremos desmarcarnos. En este sentido la feminista Sandra Harding, estudiosa de lo temas de género y ciencia, invita a no caer en la trampa de defender el carácter científico de las ciencias sociales desde los parámetros que identifican las ciencias tradicionales (Harding, 1993).

Las ciencias sociales carecen de un merecido reconocimiento y valor pues sus impactos en el desarrollo social se perciben a través de indicadores que en apariencia nada tienen que ver con los económicos antes mencionado. Decimos aparentemente pues para lograr el desarrollo económico de un país como el nuestro que intenta construir una sociedad diferente, se precisa del aporte, compromiso y participación de todos (as) en aras del logro de este objetivo. De esta forma se torna una necesidad de primer orden el aprovechamiento del caudal intelectual de la nación en la concepción e implementación acertada de estrategias para el logro del desarrollo social. Una riqueza con la que Cuba cuenta hoy es el talento que se ha cultivado en todos estos años de Revolución. Ese talento tiene que ser puesto en función de diseñar, en un contexto de participación social, un futuro mejor para nuestro país en el cual se mantengan y perfeccionen los logros alcanzados y se erradiquen concepciones, y modos de hacer que entorpecen nuestro desarrollo como nación independiente.

Jorge Núñez reflexiona críticamente sobre la función social del conocimiento cuando se cuestiona: ¿se está aprovechando con suficiente sistematicidad y amplitud la inteligencia creada por la Revolución para discutir lo que a todos nos compete, para desatar los nudos que atan las fuerzas productivas y limitan el avance de nuestra sociedad? (Núñez, 2010, p. 176).

Añadimos otra interrogante: ¿se entiende que la construcción de una sociedad diferente, llámese socialista, justa o en equidad, implica el conocimiento y la intervención sobre la subjetividad social y sus procesos de producción en acto?

En nuestra opinión como resultado de la situación económica que tiene el país y la imperiosa necesidad de revertirla se ha hiperbolizado el aspecto económico. A veces pareciera que creemos que es posible alcanzar un avance económico sin la articulación armónica del aporte social de todas las ciencias. Tal fragmentación responde a un sistema político concreto del cual queremos desmarcarnos, ¿no es cierto? (Montero, 2012).

Realizaremos un análisis del Capítulo V: “Política de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente” de los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba realizado en el año 2011.

El análisis de contenido realizado visibiliza la inequidad, en términos de importancia, conferida a aquellos campos del saber que tienen un impacto más tangible, medible, cuantificable sobre las ciencias sociales. En nuestra opinión todas las disciplinas científicas tienen un aporte social que hacer, que sistémica y armónicamente relacionados logran un avance integral en la sociedad. Estar en consonancia con el acontecer mundial no puede suponer diluirnos en su vorágine, de lo contrario la posibilidad de construir una sociedad diferente queda cuestionada entonces.

De diez lineamientos en este punto solo uno se refiere explícitamente al aporte de las ciencias sociales: “lineamiento 137: Continuar fomentando el desarrollo de investigaciones sociales y humanísticas sobre los asuntos prioritarios de la vida de la sociedad, así como perfeccionando los métodos de introducción de sus resultados en la toma de decisiones a los diferentes niveles” (Lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución).

Desde nuestra perspectiva en la concepción del impacto y aplicabilidad práctica de las ciencias sociales consideramos que en la implementación del lineamiento 129 “Diseñar una política integral de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente que tome en consideración la aceleración de sus procesos de cambio y creciente interrelación a fin de responder a las necesidades del desarrollo de la economía y la sociedad a corto, mediano y largo plazo; orientada a elevar la eficiencia económica, y a ampliar las exportaciones de alto valor agregado, sustituir importaciones, satisfacer las necesidades de la población e incentivar su participación en la construcción socialista, protegiendo el entorno, el patrimonio y la cultura nacionales”.

Consideramos que hay una declaratoria en el discurso oficial que reconoce el papel de las ciencias sociales pero no se clarifica la manera en que se traduce el aporte de estas para el desarrollo socio-económico del país. Si trazamos todas estas políticas y cambiamos leyes, resoluciones, procederes sin que se trabaje a la par con el pueblo para acompañarlos en el proceso de comprensión y asimilación de los cambios como vía imprescindible para su implementación por parte de todos, nada será posible, pues las palabras escritas en papeles no logran que un país avance si esto no va asociado al deseo, compromiso y sacrificio de todo un pueblo. En esta tarea la psicología, la sociología, el periodismo, las ciencias de la educación son solo algunos ejemplos de ciencias sociales que deben jugar un papel esencial para que sea posible la transformación de nuestra sociedad, pues aunque en poco tiempo se puedan cambiar las formas en que las cosas están escritas, se necesita mucho más tiempo para favorecer algún cambio a nivel de la subjetividad social. ¿Cómo desconocer esto?

Esta realidad descrita encierra en sí una gran paradoja, pues se está desvalorizando el impacto que pueden tener las ciencias sociales en el desarrollo. La contradicción radica en que por una parte Cuba resalta como un país que aboga por el bienestar humano y que concibe esta meta no solo desde el desarrollo económico, sino desde su capacidad de influir en todos los ámbitos de la sociedad: en la cultura, la educación, el cuidado del medio ambiente, la atención a los hijos, entre otros. Para lograr este desarrollo social el conocimiento es sin dudas una condición necesaria (Núñez, 2010).

Es comprensible la subvaloración de las ciencias sociales por parte de las maquinarias del poder capitalista dado el peligro que estas pudieran significar como armas para subvertir la hegemonía imperialista al ser utilizadas para analizar y alterar las bases políticas y económicas del capitalismo (Bernal, 1986).

Consideramos que todas estas ideas expresan la gran importancia que tiene el conocimiento para el desarrollo social y que cobran singular valor en nuestro país como ejemplo de nación que lucha por construir un proyecto contrario a la corriente de la globalización neoliberal tratando de subvertir la hegemonía económica, política y cultural que ejerce el imperialismo contemporáneo.

En coherencia con este modelo de sociedad es preciso que defendamos con vehemencia la idea de que el desarrollo social sostenible1 debe tener en cuenta los siguientes puntales:

En primer lugar se destaca la idea de que el desarrollo social debe suponer el crecimiento de la producción y de la economía, pero este debe ser el resultado del avance del conocimiento y la innovación.

Como aspecto esencial de esta noción de desarrollo social sostenible se destaca la idea de que podemos hablar de un verdadero desarrollo cuando como nación nos proponemos explícitamente metas de equidad2 justicia social, inclusión social y debe cuidar de la sostenibilidad ambiental.

Podemos afirmar entonces que como principal objetivo de nuestras acciones de transformación social está contribuir al desarrollo humano y al bienestar subjetivo de las personas. Esta meta no se logra con el aporte de una sola ciencia, sino que la articulación coherente de todos los campos del saber científico puestos en función de ese desarrollo social sostenible que constituye una condición sine qua non.

La verdadera función social del conocimiento apuesta por la inclusión de las ciencias ingenieriles, exactas, económicas, naturales, sociales y humanísticas. Un poco más allá, el verdadero reto radica en que logremos superar las disyunciones entre esos campos y generar abordajes interdisciplinarios. Lo importante es conectar la integridad del saber al desarrollo.

En coherencia con este enfoque de desarrollo social introducimos un punto de análisis y debate esencial referido al papel de la educación superior como institución de conocimiento.

La responsabilidad de las universidades como centros de investigación e instituciones del conoci-miento. Una mirada especial a la psicología.

La Universidad de la Habana es reconocida como una institución en la cual se concentra una gran capacidad científica lo cual ha permitido que se erija como un centro que ostenta el conocimiento como valor.

Para el logro del desarrollo social basado en el conocimiento se requiere de la construcción y expansión de un sector productor de conocimientos, en el cual la educación superior es clave. (Núñez y Armas, S.A.).

En coherencia con esta responsabilidad la formación profesional debe estar encaminada al desarrollo de habilidades que respondan a efectivas estrategias de desarrollo económico, social, cultural, político y educacional.

Esta idea supone el despliegue de una relación interactiva entre ciencia y sociedad, lo cual implica que un conocimiento relevante se construya a través de las interacciones entre los productores y usuarios del conocimiento. Un conocimiento relevante para el desarrollo es aquel que tiene en cuenta el contexto de su aplicación, es decir la trama de relaciones en que se inserta la práctica científica lo cual debe ser el motor generador de nuestras agendas de investigación (Núñez y Armas, S.A.).

En este sentido podemos hacer una fuerte crítica a ciertas tendencias en el desarrollo de la ciencia que se enrumban en una dirección diferente a la antes expuesta.

El profesor Manuel Calviño, en algunos espacios de conferencias y conversatorios ha hecho referencia a un fenómeno lastimosamente muy común en las ciencias: la auto fagocitosis, tratando de definir la tendencia a la producción del conocimiento para sí misma, cuyo fin podríamos decir que es el perfeccionamiento de la ciencia desde un punto de vista epistemológico, teórico y metodológico, argumentándose la existencia de problemas en las dimensiones antes mencionadas que atentan contra el desarrollo de la ciencia (Calviño, 2012) El problema en nuestro juicio radica en el sobredimensionamiento de nuestra atención a estas cuestiones cuando el fin último de la ciencia es la construcción de un conocimiento con alto grado de valor social.

¿Qué papel está jugando la Universidad de la Habana como institución de conocimiento? ¿Cuál es la idea de universidad dominante entre nosotros (as) académicos (as) que conformamos su claustro de profesores (as)?

Reflexionar sobre estas cuestiones es sin dudas una necesidad de primer orden si queremos contribuir desde nuestro quehacer profesional al desarrollo de nuestro país. Centraremos nuestra reflexión en el caso específico de la Facultad de Psicología desde el conocimiento y la percepción que tenemos de su funcionamiento en esta dimensión.

El análisis de la realidad que, desde nuestra percepción, caracteriza a nuestra facultad debe responder a parámetros o indicadores que se utilizan como sensores del papel que está jugando la universidad en el desarrollo científico.

Partimos entonces como referente de la siguiente noción: “En el siglo xxi solo habrá universidad cuando haya formación de grado y posgrado, investigación y extensión. Sin una de ellas habrá enseñanza superior pero no universidad”. A lo dicho se añade, para hacerla más completa, la idea de que es preciso considerar la educación superior como “un bien público y que prepare a sus graduados para construir el desarrollo sostenible y la equidad” (Altbach y Peterson, 2000).

Según este autor desde esta concepción que asume la relevancia social del conocimiento se destacan un grupo de funciones académicas esenciales:

Preservar y difundir el conocimiento

Promover el acceso al conocimiento y la equidad que él promueve

La primera de estas funciones se erige como paradoja: preservar y difundir pueden entenderse como antónimos, ¿cómo realizar una sin traicionar la otra? También podría entenderse como dos caras de la misma moneda y en este sentido valorar esa doble dimensión de trabajo con el saber. El punto sería pensar de qué preservación y difusión se trata: ¿quiénes preservan?, ¿cómo preservan?, ¿para qué preservan?, ¿a quiénes se difunde, qué se difunde? En nuestra facultad el acceso a la información en general es amplio, sin embargo esto no soluciona la tendencia a la sectorización del saber: en el pregrado y posgrado se percibe la existencia de definidas parcelas de conocimiento, impermeables entre sí y que atentan a la integración y el trabajo interdisciplinar a lo interno de la ciencia psicológica. Habría que inscribir una pregunta en este punto: ¿cómo pensamos el avance de la ciencia psicológica en Cuba hoy?

Participar en la vida intelectual de la sociedad como expertos, intelectuales, analistas.

Constituir motores del desarrollo económico

La participación de nuestros profesionales se observa en temas puntuales, fundamentalmente en los medios de comunicación y el intercambio con otras disciplinas. Si bien en los últimos años se está haciendo más visible el impacto de nuestra ciencia a nivel social que queda mucho por hacer en este sentido. Con relación al impulso que al desarrollo económico por parte de nuestra ciencia pudiera hacerse se necesita la implementación de políticas gubernamentales y universitarias para el logro de este fin.

Así mismo consideramos que este avance será solo posible en la medida en que los profesionales de esta disciplina en Cuba logremos desarrollar una ciencia y profesión conectada con la realidad social al tiempo que las diferentes instituciones y decisores desarrollen una escucha activa ante las propuestas que se deriven de nuestras investigaciones y prácticas profesionales.

Favorecer la conexión con el conocimiento internacional

Valen las preguntas: ¿de qué conexión se trata: de intercambio o de brindar servicios? ¿En calidad de qué participamos con el exterior? ¿Entramos en la competencia internacional: cómo y con quiénes? Es preciso pensar la articulación entre: avance de la ciencia psicológica en Cuba y competencia internacional.

Un elemento importante que motiva nuestra reflexión en este eje temático de la conexión con el conocimiento internacional tiene que ver con las lógicas instituidas que rigen el proceso de socialización de la información a través de revistas científicas.

A nivel internacional un indicador importante para evaluar los resultados obtenidos en materia de publicaciones científicas es el llamado “factor de impacto” (JIF, por sus iniciales en inglés). Como es sabido este factor es un instrumento para categorizar las revistas académicas teniendo en cuenta el promedio de veces que son citados los artículos que ellas publican. Sin embargo con el paso del tiempo detrás de esta medida de la frecuencia con que es citada una determinada revista se ha erigido un poderoso instrumento de evaluación de la producción científica a nivel individual e institucional.

A nuestro modo de ver este mecanismo evidencia una mutación de los criterios de valoración de las producciones científicas. Según esta lógica de evaluación de las publicaciones es más importante el lugar donde se publica que el propio contenido científico que se comunica a través de un articulo. Este hecho no es casual pues este factor es un indicador importante que se tiene en cuenta a la hora de otorgar o no financiamiento para la ejecución de determinado proyecto. Al mismo tiempo se ha convertido en un sinónimo de calidad científica por el valor conferido a las revistas que cumplen con estos requisitos.

Esta obsesión de publicar en las revistas indexadas ha plagado el mundo de la ciencia y en gran medida ha contribuido a desviar la lógica del proceso de conducción, financiamiento y reporte de resultados de investigación hacia la mercantilización de la ciencia.

Consideramos que los profesionales de nuestro país debemos ser mucho más agudos en los análisis sobre los parámetros que estamos utilizando para valorar nuestros resultados científicos pues no podemos hacerle el juego a este proceso y reproducir estas lógicas mercantiles de la ciencia. De lo contrario ¿de qué enfoque social de la ciencia estaríamos hablando? Debemos comenzar a subvertir estas lógicas instituidas y avanzar con nuestros propios principios que además no son solo cubanos, sino también latinoamericanos.

Promover la formación socio humanista en todas las profesiones.

La necesidad de la formación humanista en el caso de los (as) profesionales de la psicología es un requisito incuestionable. De lo que se trata es que reflexionemos sobre ¿cómo es posible esa formación humanista? En nuestra opinión esto solo es posible si avanzamos hacia una formación profesional que establezca como meta el desarrollo personal-profesional lo cual implica ver al estudiante como un ser humano que hay que desarrollar, preparar para el enfrentamiento a una práctica profesional responsable y ética.

En este sentido consideramos que el mejoramiento humano, el crecimiento personal debe ser una meta clara en la formación de los profesionales de la psicología. Concordamos con Oliva (2012) cuando afirma que para psicólogos y psicólogas el desarrollo de una relación sana consigo mismo constituye un requerimiento de naturaleza ético profesional.

Esta idea se sustenta en que independientemente de cuál sea la esfera de actuación profesional y la actividad específica que se desarrolle, el profesional de la psicología trabaja con subjetividades utilizando como principal instrumento su propia subjetividad. Si somos nuestro principal instrumento de trabajo; ¿cómo podremos ayudar a los otros a entenderse y alcanzar el bienestar subjetivo pleno, si no somos capaces de lograrlo en nosotros mismos? Se evidencia una gran diferencia entre portar un título que diga “Licenciado en Psicología” y SER psicólogo. Llegar a ser un verdadero profesional de la psicología implica formarse como ser humano. La formación por la que debemos apostar no debe poner su énfasis en el desarrollo de habilidades y destrezas particulares, ni en el cumplimiento estricto de objetivos específicos de instrucción; sino poner todo esto en función de alcanzar una formación integral como ser humano. Esta es la formación perdurable, la que deja una huella, una condición de ser humano que se expresa en cada acto de nuestra vida y en nuestro ser profesional. Esta es, sin dudas, una condición de posibilidad para que el día de mañana nuestros estudiantes puedan SER buenos profesionales de la psicología (Almeyda, 2012).

En otro orden temático, reflexionamos sobre el papel que juega la facultad como institución de conocimiento y la noción de Universidad dominante en nuestro medio, tomaremos como referencia la tipología de Stokes que hace alusión a los diversos modelos de producción de conocimiento que existen. La pertinencia de este análisis estriba en la importancia que se le concede a la práctica investigativa en la producción de conocimiento dentro de la noción de universidad (Schwartzman, 2008)

Se identifican cuatro tipos de investigaciones que se definen a partir de su mayor o menor énfasis en la generación de conocimiento nuevo y la búsqueda de aplicaciones.

La investigación básica (disciplinar): tiene un alto peso en la búsqueda de conocimientos nuevos pero se interesa poco por las aplicaciones.

La investigación aplicada tradicional: en la cual las aplicaciones ocupan la mayor atención mientras que es muy bajo el interés por la búsqueda de conocimiento nuevo.

La investigación estratégica: Es un tipo de actividad creadora que articula la búsqueda de conocimiento y su aplicación. Sirve para ilustrar que la búsqueda de la verdad y la generación de riqueza no están reñidas.

La investigación didáctica: Enseñar a investigar, generar cultura científica.

En nuestra opinión, en la facultad existe una tendencia a la investigación sectorizada, como ya planteábamos, que nos enmarca entonces en un modo de producción de conocimientos al estilo de la investigación didáctica con cierta articulación con la investigación aplicada tradicional. Vale puntualizar que es un modo que caracteriza a la facultad en las últimas décadas, con lo cual habría que pensar en los condicionamientos históricos concretos de la institución universitaria y macrosocial que inter-determinan esta peculiaridad; indicamos en este sentido por ejemplo: la existencia de una brecha generacional importante en el claustro, la pocas posibilidades de publicación nacional, fundamentalmente de libros de textos o de producción científica particular y el desmembramiento de grupos de investigación establecidos por la movilidad que ha caracterizado al claustro.

Ahora, vale destacar que la investigación didáctica no es en sí misma negativa, permite mantener la formación como investigadores tanto al estudiantado de pregrado como posgrado. Más allá de lo impensable que impone, entiéndase la distancia respecto a la producción de saber nuevo, permite la construcción de un arsenal epistémico y metodológico para el análisis de problemas, que a nuestro juicio constituye base para el avance en otras tendencias de investigación.

Ahora, ¿qué hacer con esta realidad en la que estamos inmersas? ¿Cómo introducir algo del cambio? ¿Cómo avanzar en este modo instituido3 de hacer la ciencia en nuestro marco profesional?

La equidad de género como necesidad social y los estudios de género como campo interdisciplinar. Un ejemplo de cómo las demandas sociales imprimen un reto para la formación de los profesionales de la psicología.

La investigación en temas de género es un campo que desde los años 90 cobra fuerza en la facultad de psicología. La maestría en Estudios de Género de la Cátedra de la Mujer constituye un mecanismo que avanza la cuestión de la formación en este sentido en la universidad, así como también la emergencia de formación en paralelo a través de talleres y especialmente de tutorías de investigación. Que en el Plan de estudios D se hayan formalizado dos asignaturas optativas en este tema, bajo la nominación: “Género y subjetividad” y “Género y vínculo amoroso” da cuenta también de un avance en la presencia de este tema en los marcos de la formación profesional.

Ahora, bajo la noción de Campo de Estudios de Género, y lo que sería su institución y desarrollo en la universidad cubana, pensamos la pertinencia de una política de investigación que trascienda por mucho la formación de profesionales o que incluya la formación desde la propia investigación y para la intervención. Se trata de generar implicación con develar y cuestionar la realidad social siempre mediada por las relaciones de género. En este sentido es pertinente ampliar las actividades de formación, sensibilización y capacitación.

Una buena práctica de la Facultad de Psicología en el camino de lograr lo anterior ha sido la creación de un grupo de investigación nominado Psicología y Género (PSICOGEN). Que funciona desde el 17 marzo de 2010. Su emergencia se debió a la necesidad de organizar las investigaciones de género que se realizan en los marcos de nuestra facultad, a lo cual le subyacía la intención de aunar esfuerzos y dar un lugar central a este campo. Se trata de un grupo heterogéneo, integrado por profesores (as), estudiantes, hombres y mujeres, profesionales de la psicología y de otras ciencias lo cual supone un espacio de equidad que se moviera de la sectorización del saber a la producción de saber en grupo.

Los objetivos de este grupo de investigación son:

1. Investigar en el campo de Género y Psicología a través de diversas líneas temáticas.

2. Implementar espacios de intercambio y debate científico en el tema de Género y Psicología.

3. Divulgar de manera sistemática los resultados obtenidos a través de la participación en eventos, creación de espacios para estos fines y publicaciones.

4. Promover sensibilidad y una cultura de género a través de diversos espacios institucionales y comunitarios.

En tanto grupo tenemos implementado un sistema de encuentros mensuales, donde realizamos debates científicos y proyectamos trabajos de investigación.

Este último se organiza por temáticas, existiendo miembros o comisiones que coordinan el trabajo por subtemas a lo interno del grupo. Las temáticas en las que se produce hasta el momento son (ver figura 1):

Figura 1. Líneas Temáticas del grupo PSICOGEN.

Además a lo interno del grupo se preparan actividades de formación como talleres, mini-cursos y se abre a quien pueda interesar la participación en tales espacios.

En aras de realizar trabajo de extensión y poder impactar fuera del radio de acción académico desde el grupo se implementan también espacios como exposiciones fotográficas con perspectiva de género, cines debates que permiten promover sensibilización con la desigualdad y motivar a la formación. El grupo cuenta también con un boletín de divulgación de su trabajo, especialmente de resultados de investigación, aunque debe trabajarse en la periodicidad con que este se edita.

El grupo PSICOGEN ha devenido un espacio de encuentro para profesionales que investigan y se comprometen con transformar el orden de poder de género. Uno de sus principales valores lo constituye el hecho de que funciona como red de intercambio entre sus participantes, quienes realizan una producción intelectual más colectiva que individual, de constante debate, cuestionamiento, análisis crítico y compromiso con la formación, en especial, de estudiantes de la facultad de psicología, así como de otras carreras. Caracteriza también el espacio el reciclaje de sus participantes, pues aún después de graduarse los/las estudiantes que han participado a lo largo de la carrera se mantienen en vinculación y hasta coordinan espacios de trabajo específicos, generando así un radio de acción que conecta la universidad con centros de trabajos diversos a donde ahora pertenecen como profesionales estas personas. Consideramos que el grupo constituye una buena práctica desde la educación superior para la formación crítica y comprometida con el cambio, así como una alternativa educativa en paralelo al currículo con efectos tangibles de funcionamiento.

La formación de los profesionales de la psicología con perspectiva de género. Una exigencia desde el compromiso social de la ciencia

El pensamiento complejo es la epistemología

que nos puede conducir a lo que hoy estamos haciendo

en investigaciones de género, que es la trasgeneridad,

la transversalidad de género en el pensamiento.

Marcela Lagarde, 2010.

El siglo xxi exige re-pensar la educación y las instituciones educativas. Los cambios en la producción de subjetividades, la emergencia de nuevos modos de vivir la adolescencia, la precariedad laboral y un sinnúmero más de cambios macro sociales exige pensar especialmente la formación de profesionales. En este sentido, para quienes trabajamos en las universidades esta ha de ser nuestra primera trinchera de investigación.

Los estudiantes universitarios son con frecuencia objeto de estudio en diversas investigaciones, en lo fundamental las que son coordinadas desde la propia academia. De hecho esta tendencia constituye hoy una queja por parte de algunos investigadores que denuncian la necesidad de ampliar las muestras de estudio a poblaciones no universitarias llamando a la academia a extender su radio de acción a las comunidades, por ejemplo (Romero, 2002). Aunque compartimos esta denuncia, cuando se trata de profesionales de la educación las investigaciones sobre el estudiantado se convierten en una exigencia del propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Contribuir a su formación implica conocer, profundizar, comprender la manera particular en que tal proceso acontece para grupos específicos en los cuales uno espera influir.

En Cuba las investigaciones desde la psicología, que tienen como muestra a los estudiantes de esta carrera, pueden ser divididas en dos grandes grupos: las orientadas a explorar y caracterizar el desarrollo psicológico de los estudiantes y las que tienen como intención intervenir sobre el desarrollo personal-profesional de los estudiantes.

En el primer grupo identificamos aquellas que se dedican a la caracterización y seguimiento de los estudiantes de psicología (Ruiz, 1996). Muchos estudios se han dedicado a la caracterización de la motivación profesional (Figueroa, 1992; Maya, 1993; Santos, 1994; Álvarez, 1996 y García, 1996).

En la otra línea destacan experiencias de intervención en este contexto educativo encaminadas a promover el desarrollo personal-profesional de los estudiantes de psicología. (Almeyda, 2012, Oliva, 2010) y las que se orientan al desarrollo de habilidades básicas para la formación profesional como la comprensión de textos (González, 2008).

Con relativa novedad en la facultad de psicología han emergido estudios sobre la formación de la identidad profesional de sus estudiantes. Dentro de este campo se ha enfatizado fundamentalmente en las condiciones socio-psicológicas que intervienen en tal proceso de formación, y dentro de estas se ha privilegiado el estudio de los imaginarios sociales:

-    Imaginario social en torno a la psicología como ciencia y profesión desde la perspectiva de estudiantes de segundo año de la carrera (Almeyda, 2009).

-    Imaginario social en torno a la formación de los profesionales de la psicología desde la perspectiva de los estudiantes en culminación de estudio en las diferentes modalidades de enseñanza de la psicología en Cuba (Lobelle, 2012).

-    Imaginario social en torno a la psicología desde la perspectiva del pueblo (Peña, 2012).

-    Imaginario social en torno al desarrollo de competencias para la investigación en psicología desde la perspectiva de estudiantes en culminación de estudios. (Galá, 2013)

Como estudios antecedentes a esta línea se identifican aquellos que enfocan la mirada hacia la imagen del psicólogo tanto desde la perspectiva de los estudiantes (Alfonso, 1992) como desde el punto de vista social (Rodríguez, 1990).

¿Por qué la identidad profesional ha devenido emergente investigativo?

Consideramos que esto responde a la necesidad de velar por la formación de profesionales comprometidos con su realidad social, que contribuyan al desarrollo desde una mirada crítica, compleja, sistémica. A la vez ahondar en el proceso de formación de este sentido identitario nos permite, a través de dispositivos interventivos, contribuir al desarrollo personal de los estudiantes desde la satisfacción, y la autoafirmación en su rol profesional.

Un elemento central de estos dispositivos de intervención sería contribuir a la conciliación entre la identidad profesional en formación y el resto de identidades desde las cuales los estudiantes se insertan en la educación superior, la barrial, comunitaria, de género, racial y otras. Los estudios sobre crisis identitarias alertan en este sentido (Marcos, 2005).

Estamos indicando entonces una demanda investigativa que es emergente tanto desde la dimensión social como individual. Es aquí donde podemos colocar la pertinencia de colocar la perspectiva de género en la formación de profesionales.

A nivel mundial las investigaciones en Género y Educación son cada vez mayores y más agudas, y pueden dividirse según sus objetivos centrales:

- Aquellas que visibilizan las prácticas educativas en tanto espacios de reproducción-legitimación de desigualdades de género, currículos ocultos en las escuelas, transmisión de estereotipos de género a través de los libros de texto, distribución de espacios escolares, expectativas en el aula de los profesores, y otras (Rodríguez, 2010).

- Aquellas que crean programas o dispositivos de intervención para transformarlas. (Fernández, 2009).

Por otro lado el campo de Género y Ciencia tiene como fin los objetivos anteriores pero en lo referente a los saberes y teorías científicas. Acá se incluyen entonces tres grandes grupos de investigaciones (Blázquez, 2008; Fernández, 2008, 2010):

- Las que visibilizan a mujeres que han aportado a la construcción de la ciencia y el cómo han sido despojadas de méritos en este campo atendiendo únicamente a su condición de género.

- Las que dan cuenta de cómo es la vida para las mujeres científicas actuales, enfrentadas todavía a un sistema androcéntrico de producción de saberes: contradicciones en la conciliación de espacio público y privado, crisis identitarias, identidad genérico-profesional, malestares subjetivos y otras.

- Las que de-construyen las teorías científicas legitimadoras de desigualdades y estereotipos entre hombres y mujeres.

En este último grupo las disciplinas psi, aquellas dedicadas al estudio de la subjetividad (psicología, psiquiatría, psicoanálisis), han tenido siempre un lugar central porque en la producción de los saberes propios de su campo científico subyacen los modelos de lo subjetivo deseado, o nominado como sano o legítimo ¿Qué nos indica esto a los profesionales de la educación que laboramos en estas ciencias?:

La necesidad de atender los procesos de construcción de identidades profesionales en este ámbito así como la producción de saberes actuales y venideros, desde la perspectiva de género.

Cuando además existe un marco político internacional que demanda el trabajo en pos de la igualdad entre los géneros esta necesidad se hace aún más acuciante. Es sabido que el # 3 de los Objetivos del milenio tiene por objeto: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Si bien puede resultar utópico lograrlo en el marco previsto, o sea el año 2015, se está apuntando a una zona de trabajo en la que los profesionales de ciencias humanísticas y sociales tenemos que asumir un papel protagónico, pues autonomía e igualdad son conceptos no únicamente de orden legislativo, estamos hablando de complejos procesos políticos y subjetivos.

Se trata así de formar profesionales de la psicología críticos, que desde sus prácticas contribuyan a la equidad social y al bienestar subjetivo en igualdad de condiciones, a la vez que nos implica en la atención de las propias subjetividades del estudiantado y la necesidad de ayudarlos en la toma de conciencia sobre los innumerables dispositivos de poder que atraviesan su propio ejercicio docente y su futuro profesional.

La formación personal-profesional a la que debe apuntar la universidad supone que durante el paso por la educación superior el estudiantado aprenda a ser crítico y se comprometa con la deconstrucción del poder generador de discriminación. Para ellos los talleres de sensibilización, las investigación que transversalizan las perspectivas críticas con el poder y los debates que visibilizan los modos en que este se produce y se reproduce son algunas de las estrategias pertinentes.

En la Universidad de La Habana se registran ya una serie de buenas prácticas en este sentido pero aún queda un camino largo por recorrer. La inclusión de la perspectiva de manera transversal en la formación del estudiantado cubano no constituye una prioridad, aunque va creciendo la valorización del tema. Desde la facultad de psicología la formación del grupo de investigación PSICOGEN, las crecientes investigaciones de diplomas, los talleres de sensibilización al estudiantado y las actividades de extensión mencionadas líneas arriba como exposiciones fotográficas y cines debates van construyendo un camino para avanzar en este sentido. Es posible dar cuenta de una formación que acontece en paralelo a la curricular y que para quienes opten por ella puede tener resultados positivos en lo personal y lo profesional.

Instamos no obstante y utilizamos también este ensayo para ello a pensar en la inclusión legítima de la perspectiva de género en la formación de profesionales de psicología, así como también a hacer uso del potencial humano que se ha ido formando para diseñar y hacer efectivas estrategias concretas de inclusión. La psicología cubana será una ciencia más comprometida con la equidad y en consecuencia más desarrolladora para sus profesionales y para el pueblo en general.

Bibliografía

Altbach, P. y Peterson, P. (2000). Educación Superior en el Siglo xxi. Desafío Global y respuesta nacional. Buenos Aires: Biblos.

Almeyda, A. (2009). “El imaginario social en torno a la psicología desde la perspectiva de los estudiantes en el proceso de construcción de su identidad profesional”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.

__________. (2012). “Los primeros pasos en el proceso de convertirse en psicólogos. Programa de orientación profesional para estudiantes de nuevo ingreso a la carrera de psicología”. Tesis de Maestría en Psicología Educativa, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.

Alfonso, D. (1992). “Imagen del psicólogo y de la carrera de psicología en un grupo de sus estudiantes”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana, La Habana.

Álvarez, A. (1996). “El desarrollo de la motivación profesional en estudiantes de la Facultad de Psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Blázquez, N. (2008). El retorno de las brujas. México: Colección debate y reflexión.

Bernal, John D. (1986). Interacción de ciencia y sociedad. Historia Social de la Ciencia.1/La ciencia en la historia. (pp. 48-51). La Habana: Ciencias Sociales.

Calviño, M. (2012) “Psicología e invisibilidad. El no extraño caso de los públicos y las audiencias invisibles”. En: Comunicación y Psicología… y los dinosaurios se echaron a volar, pp. 205-215. La Habana: Acuario. Centro Félix Varela.

Fernández, A. M. (2009). Las lógicas sexuales: amor, política y violencias. Buenos Aires: Nueva Visión.

Fernández, L. (2010). Género y ciencia o la apoteosis del egoísmo. La Habana: La Mujer.

Figueroa, J. (1992). “Caracterización de la motivación profesional en un grupo de estudiantes de alto aprovechamiento”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Galá, Y. (2013). “Una mirada al desarrollo de las competencias para la investigación en psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

García, Y. (1996). “Desarrollo de la motivación profesional en estudiantes de segundo año de psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

González, K. (2008). “Cómo mejorar la comprensión de textos en estudiantes universitarios. Propuesta de un programa”. Tesis de Maestría en Psicología Educativa. Facultad de Psicología. Universidad de La Habana.

Harding, S. (1993). Ciencia y Feminismo (5ta ed.). Madrid: Morata.

Lagarde, M. (2010). “Género y desarrollo humano”. Conferencia dictada en La Habana, Cuba en el Colegio San Gerónimo el 7 de junio de 2010. Versión no publicada.

Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución. Recuperado el 24 junio, 2013, de http://www.granma.cubaweb.cu

Lobelle, Y. (2012). “Tres modelos pedagógicos en la enseñanza de la psicología, un mismo profesional. El imaginario social en torno a la formación de los profesionales de la psicología desde la perspectiva de sus estudiantes”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Maya, O. (1993). “Caracterización de los niveles de desarrollo de la motivación profesional en estudiantes de primer año de psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Marcos, B. (2005). “Estudio del Desarrollo de la Identidad Profesional del Maestro. Un enfoque teórico y una propuesta de intervención”. Tesis de Doctorado, Facultad de Educación a Distancia, Universidad de La Habana, La Habana.

Montero, L. A. (2012). “Visión de la ciencia y la tecnología: problemas actuales”. Temas, 69, 4-11.

Núñez, J. (2010). Conocimiento académico y sociedad. Ensayos sobre política universitaria de investigación y posgrado. La Habana: UH.

Núñez, J; Armas, I. (S. A). Educación superior, innovación, desarrollo en Cuba: explorando experiencias. Facilitado por el autor: Versión Digital.

Núñez, J. (S. A). La universidad y sus compromisos con el conocimiento, la ciencia y la tecnología. Facilitado por el autor: Versión Digital.

Oliva, K. (2010). “Una propuesta metodológica de grupo de aprendizaje para el desarrollo de los procesos autovalorativos”. Tesis de Maestría en Psicología Educativa, Facultad de Psicología. Universidad de La Habana.

______. (2012). La importancia de orientar para promover el desarrollo autovalorativo de los y las jóvenes que se forman como profesionales de la Psicología. Tiempo Latinoamericano, 12, 35. Recuperado en http://www.educacionsuperior.edu.co/rlpo.

Peña, I. (2012). “Una mirada a la psicología desde la perspectiva del pueblo”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

PNUD. (2000). Objetivos de Desarrollo del Milenio. Declaración del Milenio. Recuperado el 2 de enero, 2011, en www.undp.org

Rodríguez, M. (2010). Género, Educación y Equidad. Hacia un mundo mejor. Valencia: Aurelia.

Rodríguez, R. (1990). “Cultura psicológica de la población”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Romero, E. (2002). “Investigación en Psicología de la personalidad. Líneas de evolución y situación actual”. Boletín de Psicología, 74, 39-77.

Ruíz, J. (1996). “Caracterización y seguimiento en estudiantes de psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Santos, G. (1994). “El desarrollo de la motivación profesional en estudiantes de psicología”. Trabajo de Diploma, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Schwartzman, S. (2008). (Ed.). Universidad y desarrollo en Latinoamérica: Experiencias exitosas de centros de investigación. Caracas: IESALC

Virgilí, D. (2011). ¿Empresaria o superwomen? Estudio de identidad genérico-profesional en directivas de empresa. Clepsydra. Estudios de Género y Teoría feminista, 10, 95-108.

 

Notas:

1 La noción que defendemos de desarrollo social sostenible se basa en las ideas expuestas por Núñez, J; Armas, I. acerca de la Educación superior, la innovación, y el desarrollo en Cuba.

2 Subrayamos la equidad como meta pues en nuestro trabajo realizaremos una mirada especial al tema de la equidad de género como uno de los problemas sociales que debe ser atendido por la ciencia, tarea en la cual nuestra universidad tiene una gran responsabilidad.

3 Tipología de Stokes (en Schwartzman, 2008) citado por Núñez, J en “La Universidad y sus compromisos con el conocimiento, la ciencia y la tecnología”.

Buscar artículos

Para cualquier asunto relacionado con esta revista favor de escribir a info@integracion-academica.org

ISSN: 2007-5588

Síguenos

Sitios de interés

Revista Alternativas en Psicología

Para incluir en este listado los proyectos editoriales de las instituciones pertenecientes a Alfepsi, favor de escribir a info@alfepsi.org

Revista Integración Académica en Psicología, Volumen 10, número 28, enero - marzo 2022, publicación cuatrimestral editada por la Asociación Latinoamericana para la Formación y Enseñanza de la Psicología, A.C., calle Instituto de Higiene No. 56. Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo. C.P. 11400. Tel. 5341‐8012, www.integracion-academica.org , info@integracion-academica.org . Editor responsable: Manuel Calviño. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04‐2013‐012510121800‐203 otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN: 2007-5588. Responsable de la actualización de este número, creamos.mx, Javier Armas. Sucre 168‐2, Col. Moderna. Delegación Benito Juárez. C.P. 03510. Fecha de última modificación: 26 de febrero de 2014. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Asociación Latinoamericana para la Formación y Enseñanza de la Psicología, A.C.