Luz Marina Arango Gómez

Colombia

Resumen

Las representaciones de la mujer están íntimamente ligadas a su cuerpo y por ende a su función biológica de procreación, desde allí se le otorgan cualidades positivas y negativas, dando como resultado las múltiples formas iconográficas, que nos muestran cómo se ven las mujeres y como se ve lo femenino. Actualmente Hoy las mujeres son consideradas como agente transformador a partir de los planteamientos de la ONU en la resolución 34/180, de 18 de diciembre de 1979 en la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer” (CINU, 2004) donde se plantea mejorar las condiciones sociales, económicas, educativas y su posición política, así (Molina, 2006) “la mujer postmoderna se desempeña en espacios privados y públicos, en climas de competencia e individualismo” (p. 100). En la actualidad estas condiciones sociales de la mujer y lo femenino están relacionadas con fenómenos como el movimiento feminista, que ha logrado que la mujer se apropie de espacios como el estudio, la política, el trabajo, la guerra, entre otros, generando también una serie de cambios y transformaciones en ella misma. Si por mucho tiempo mujer era significado de madre y por tanto ser madre era el objetivo nuclear de la vida, ¿qué pasara con la mujer actual que está incursionando en otras esferas públicas y privadas? Ahora bien (Molina, 2006) plantea “La complejización de las concepciones en torno a la maternidad y la apertura de posibilidades para la mujer empieza a considerar a la función materna como menos positiva y menos atractiva que en otras épocas. (…) los propios hijos comienzan a ser vistos como carga … en las intenciones de realización profesional y deseos de tener una acción en la sociedad”.(p.99) Por su parte el feminismo plantea tres posturas en torno a la maternidad, la primera rechaza la relación mujer=madre, la segunda la transvaloración de la maternidad y la tercera la construcción de las representaciones mismas y el proceso por el cual las mujeres crean y configuran la realidad en torno a la maternidad (Tubert, 1996). Es así que hoy por hoy la mujer busca obtener un lugar o un status quo sin depender del hombre, buscando adquirir una identidad propia, que solo se puede lograr a partir de la individualización liberándola de los roles de género tradicionales.

Palabras claves: Mujer, maternidad, representación social, individualización, identidad, demanda social.

Abstract

Representations of women are closely linked to your body and therefore its biological function of procreation, from there give positive and negative qualities, resulting in multiple iconographic forms, showing us how women are and how they looks feminine. Currently women are considered as a transforming agent from the approach of UN resolution 34 /180 of 18 December 1979 on the "Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women" (UNIC, 2004) which arises improve social, economic, educational and political conditions position and (Molina, 2006)" women postmodern serves private and public spaces, in climates of competition and individualism" (p. 100) At present these social conditions of women and femininity are related to phenomena such as the feminist movement, which has succeeded in appropriating women as study spaces, politics, work, war, among others, also generating a series of changes and transformations in herself. If long woman was meant to be both mother and mother was the nuclear goal of life, what will happen to the woman who is now dabbling in other public and private spheres? Now (Molina, 2006) states" The complexity of the concepts related to motherhood and opening possibilities for the woman begins to consider the maternal role as less positive and less attractive than in the past. (... ) One's children begin to be seen as a burden ... on the intentions of professional achievement and desire for action in society". ( p .99 ) Meanwhile feminism raises three positions around motherhood, first rejects women = mother relationship, the second revaluation of motherhood and the third building of the representations themselves and the process by which women create and shape the reality around motherhood (Tubert, 1996). So today the woman seeks a place or a status quo without relying on man, looking to acquire an identity, which can only be achieved from releasing individualization of traditional gender roles.

Keywords: Women, Motherhood, Social Representation, Individualization, Identity, Social Class

Introducción

La presente ponencia hace parte del estado de la cuestión de la investigación de la tesis doctoral titulada “La construcción simbólica de la maternidad: La influencia del arquetipo de la madre”.

El objetivo general de la investigación es analizar la construcción simbólica de la maternidad en relación con el arquetipo de la madre en mujeres universitarias que no tienen hijos. Para el desarrollo del anterior objetivo se tienen como objetivos específicos la identificación las representaciones de la maternidad que tienen las mujeres por la determinación del arquetipo materno desde los mandatos sociales, el reconocimiento, el sentido que tiene la maternidad para las mujeres contemporáneas y por último el comprender el significado de la maternidad en las mujeres en la actualidad.

El enfoque utilizado fue cualitativo, con un método fenomenológico. La población a la cual se le aplicó la encuesta fueron mujeres universitarias realizando sus estudios de pregrado, en universidades de la ciudad de Medellín. Esta permitió definir la muestra la cual fue de treinta mujeres que se encontraran en un rango de edad de veintiuno a cuarenta años, de estrato social uno al seis, que se encuentren realizando estudios de pregrado y que no tengan hijos.

Para la selección de la muestra, se aplicó una encuesta a cuatrocientas mujeres universitarias, dicha encuesta contaba de veintiuna preguntas en las cuales se abordaban tres categorías: información general, cuyo objetivo es identificar datos básicos de la población; el deseo de ser o no madre, que buscaba reconocer el deseo de maternidad como constitutivo o no del proyecto de vida de las participantes y para finalizar se consideró la percepción frente a la maternidad, con la cual pretendía reconocer la imagen y las emociones vinculadas a la función materna.

Para la aplicación se identificaron las instituciones de educación superior, ubicadas en la ciudad de Medellín, se seleccionaron las instituciones que ofrecieran más del 70% de carreras profesionales, esto con el fin de cumplir el requisito de que las mujeres estuvieran realizando estudios de pregrado.

En total fueron dieciocho universidades, quince privadas y tres públicas, solo en dos de las instituciones no permitieron la aplicación de las encuestas, por políticas institucionales. Se aplicaron veinticinco encuestas por Universidad, para un total de cuatrocientas. El rango de edad encontrado fue de diecisiete a cuarenta y nueve años de edad.

La demanda social y la maternidad en mujeres universitarias en la ciudad de Medellín

A lo largo de la historia de la humanidad se han presentado cambios que posibilitaron el surgimiento de las sociedades, las cuales nacen como respuesta a los procesos de institucionalización. En esa medida, la sociedad se considera “como un conjunto de personas que hacen parte de la misma cultura e interactúan en el mismo espacio” (Macionis y Plummer, 1999 p.70). Por lo tanto, no puede considerarse que existe una sola sociedad, sino multiples sociedades, las cuales se transforman de acuerdo a las instituciones sociales (la familia, la religión, la educación, lo económico, lo político) que la conforman, las cuales dan respuesta a las necesidades, carencias, requerimientos o demandas del contexto determinado.

Campero (1999)plantea la demanda como “ la súplica, pedido o rogatoria de una necesidad, de un deseo o apetencia” (p.2) que tiene un grupo social determinado. Por su parte Lourau (citado por Campero, 1999) define la demanda social como “la distancia que existe en todo momento entre el estado de las fuerzas productivas y las instituciones del modo de producción” (p. 1). Dicho de otro modo, es el proceso de socialización del individuo ligado a la de producción. Por lo tanto, la demanda social es el recurso por medio del cual las sociedades ejercen presión directa para optener un cambio, desarrollo o transformación, en las relaciones sociales y las cuales se institucionalizan en un grupo, de una sociedad determinada.

Ahora bien, lo anterior muestra cómo todos los procesos, en los cuales participa el ser humano se dan por socialización primaria, secundaria o terciaria y se cambian o transforman dependiendo a las necesidades, deseos y pedidos del contexto en particular.

Es así, que de la misma forma que cambian los procesos de socialización, se modifican los roles sociales, entre ellos los roles de mujer y de hombre. Estos se han transformado de acuerdo a las demandas, necesidades o preceptos del momento histórico, social y cultural al cual se haga referencia. Es así, como el concepto de mujer presenta diferencias dependiendo del contexto y del origen etimológico al cual se haga referencia. En las lenguas romances como en el francés se plantea como femme (de fémina), por su parte el concepto de fémina en su raíz indoeuropea está vinculado al sentido de “mamar- amamantar” (Coromines y Pascua, 1997).

Más aun, las ciencias sociales y las ciencias humanas, también han contribuido a establecer una diferencia al momento de plantear el concepto de género, el cual consideran como el elemento que permite, de acuerdo con Rodríguez(2007), referirse a “todo lo que socialmente distingue a las mujeres y lo femenino, y a lo que define a los hombres y a lo masculino” (p.105), por tanto es el conjunto de caracteristicas destinadas a diferenciar a los hombres de las mujeres. Lo anterior, logra hacer a partir de las múltiples características como: el comportamiento, la actitud, la consideración social, lo establecido, por ende el género tiene una connotación netamente cultural y social, y estas diferencias son susceptibles de cambiar dado el contexto y el momento histórico en el cual se esté. Lo que para Ramos (1999) “el concepto de género es el sistema de relaciones sociales que organiza, legitima y reproduce la diferencia sexual” (p.134).

Es necesario precisar entonces, que el concepto de mujer marca una diferencia sexual, anatómica y biológica, mientras el concepto de género-femenino nos muestra los elementos culturales y sociales, denotando comportamientos, actitudes, demandas sociales. Ambos conceptos mujer-femenino se entrelazan llevando en algunas ocasiones a utilizarlos de forma indiferenciada.

Si bien desde el nacimiento se reconoce el recién nacido como varón o hembra, por su anatomía, es solo en la interacción con el otro cuando se define dicha identificación por lo social.

Pero con relación a la mujer, lo femenino, su diferenciación y el otorgar un lugar o la representación, lo social, ha sido muy complejo a lo largo la historia.

Simone de Beauvoir en su texto el segundo sexo lo plantea cuando dice: “No se nace mujer: se llega a serlo” (De Beauvoir, 1977 p.87), es en el proceso de socialización con la madre, la maestra, las divinidades religiosas femeninas, las heroínas y villanas de los cuentos de hadas y sus pares donde se inicia el proceso de identificación, con lo femenino establecido.

Es así como la mujer y sus representaciones presentan varias transformaciones a lo largo de la historia, dichos cambios se dan por las demandas o mandatos sociales del momento y, a consecuencia de ello, resulta imposible establecer una única definición del concepto.

Es así como, en la prehistoria la mujer y lo femenino, tenían un lugar importante, significativo y nuclear, lo anterior estaba dado desde la capacidad de procrear y desde el conocimiento de la naturaleza, de donde derivaba su saber sobre las bondades de la tierra, la agricultura y la curación. Ejemplo de lo anterior se evidencia en las representaciones de esculturas, relieves y grabados del paleolítico y neolítico donde se resaltan sus características sexuales, reproductoras, en las cuales sobresale la función de madres. Resaltando en ellas las vulvas, los pechos, las caderas y los vientres embarazados contrastados con el tamaño de la cabeza y extremidades poco precisadas o ausentes. De esta forma lo femenino, tiene un rol completamente activo y dominante, en esta época. Lo anterior se puede evidenciar en la figura denominada la venus (ver apéndice A).

En la antigua Grecia, Aristóteles consideraba que cuando el macho no dominaba y no imponía su propia forma, daba como resultado el engendramiento de una niña, lo anterior era el resultado de una impotencia parcial. Aristóteles (citado en Héritier, 2002) planteaba “Lo que quedada a fin de cuentas, cuando los movimientos se relajan y la materia no se domina, es esencialmente el carácter general, es decir, el animal” (p.193). Por lo tanto se consideraba que si el modelo era imperfecto, nace un ser que acaba por no tener apariencia humana, sino solo animal: una hembra o los llamados monstruos. Para Aristóteles el hombre era un ser completamente perfecto, era el resultado de la dominación, por el contrario cuando se nacía mujer, se considerada un ser imperfecto, frío y débil por naturaleza.

Por otro lado, en la edad media la mujer y lo femenino se transforman, asociándose a roles relacionados con la reproducción, la familia y la sumisión; la mujer se convierte, entonces, en un ser sin voz que no puede expresar sus necesidades y deseos y se le niega su carácter de ciudadana. La mujer pasa a desempeñar un rol completamente opuesto al del hombre, el cual era considerado como el administrador, proveedor, guerrero y líder. Lo anterior implica que la mujer solo adquiriera un lugar o statu quo a partir de una relación con el hombre.

Las representaciones de la mujer y de lo femenino en esta época estaban relacionadas con tres roles diferentes:

  1. La mujer para el matrimonio, el cual se realizaba por conveniencia, generalmente era el padre quien lo pactaba con el marido, el cual pagaba una dote a la familia de la mujer. Lo anterior se realizaba sin consentimiento por parte de ella, el rol asumido allí era de esposa y madre.
  2.  La mujer trabajadora, productora o campesina, arecía de un hombre que las mantuviera o le correspondía apoyar a sus maridos, en estos casos los oficios estaban relacionados con quehaceres de casa como cocinar, lavar, coser, sembrar, cuidar el ganado y en otros casos como prostitutas.
  3. Las religiosas o la mujer virtuosa, la cual se entregaba de cuerpo y alma a un Dios masculino.

En este momento de la historia se hace evidente como lo femenino pasa desde lo más puro a lo más profano, la mujer termina reducida al lugar de madre, virgen o ramera. Algunas de las imágenes nos muestran las características de la época (ver apéndice B).

Como se puede observar, las representaciones de la mujer han estado íntimamente ligadas a su cuerpo y por ende a su función biológica de procreación, desde allí se le otorgan cualidades positivas y negativas, dando como resultado las múltiples formas iconográficas, que nos muestran cómo se ven las mujeres y cómo se ve lo femenino.

Ahora bien, si se mira en décadas más recientes en los 70, las mujeres fueron consideradas como agente transformador a partir de los planteamientos de la ONU en la resolución 34/180, del 18 de diciembre de 1979, en la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”(CINU, 2004), en la cual se plantea mejorar las condiciones sociales,económicas, educativas, al igual que su posición política, lo que en palabras de Molina (2006)hace que “la mujer postmoderna se desempeñe tanto en espacios privados y públicos como en climas de competencia e individualismo” (p.100).

En la actualidad estas condiciones sociales de la mujer y lo femenino están relacionadas con fenómenos como el movimiento feminista, que ha logrado que la mujer se apropie de espacios académicos, políticos, laborales, bélico, entre otros. Esta incursión de la mujer en estos ámbitos ha generado también cambios y transformaciones en ellas mismas.

Entre estos cambios se encuentra el significado que la mujer le da hoy por hoy a la maternidad. En un momento lo uno era sinónimo de lo otro, y ser madre era el objetivo nuclear de la vida casi para todas las mujeres.

Desde este punto de vista, si se plantea que la mujer está presentando transformaciones en su rol, ¿Qué pasa con el sentido o significado de la maternidad en las mujeres que están incursionando en diferentes esferas de lo público y lo privado?

Ahora bien Molina (2006) plantea:

“La complejización de las concepciones en torno a la maternidad y la apertura de posibilidades para la mujer empieza a considerar a la función materna como menos positiva y menos atractiva que en otras épocas. (…) los propios hijos comienzan a ser vistos como carga y considerados como interfiriendo en las intenciones de realización profesional y deseos de tener una acción en la sociedad”. (p.99).

Como respuesta a esta pregunta, se han dado algunas respuestas como las realiza el feminismo, el cual plantea tres posturas en torno a la maternidad: la primera donde se rechaza la relación mujer=madre, desde esta postura lo femenino existe de forma independiente al papel de madre; la segunda la transvaloración de la maternidad, en ella se ensalza lo materno desde lo simbólico, pero se desvaloriza desde lo social, apartada de lo público y la tercera la construcción de las representaciones mismas y el proceso por el cual las mujeres crean y configuran la realidad en torno a la realidad (Tubert, 1996).

Es así, que hoy por hoy la mujer busca obtener un status quo sin depender del hombre, sin ser posesión de alguien, sin tener una representación por su función biológica, busca adquirir una identidad propia, que solo se puede lograr a partir de la individualización1 que, para Ulrich Beck y Eliza Beck (citados en Le Gall, 2008) significa que:

“Los seres humanos son liberados de los roles de género tradicionales y deben construirse en una experiencia propia a través del mercado laboral, la formación y la movilidad educativa, lo anterior posiblemente en detrimento de la relaciones familiares y amorosas” (p. 71).

Los últimos cambios sociales, politicos y económicos que se han dado en la humanidad, han generado que la mujer incusione en espacios que hasta hace algunas décadas habían sido vetados para ellas, esta participación de las mujeres en estos ámbitos ha hecho que accede a un nivel educativo superior o estudios universitarios, se asuman de forma diferente y por lo tanto tome decisiones de postergar sus relaciones de pareja, pero principalmente de postergar su maternidad, como una respuesta en oposición a la diada que durante mucho tiempo se ha concebido: mujer=madre.

Es por tanto, que la mujer actual no asume la maternidad como el elemento central y nuclear de su vida y pone en dicho lugar el estudio, la carrera profesional, el trabajo, entre otros.

Lo anterior se ve reflejado en las estadísticas que muestran como el índice de natalidad y de fertilidad disminuyen cada vez más en los países de Suramérica, en los cuales el país con mayor tasa de natalidad y fertilidad es Paraguay con un 28,17 de nacimientos por cada 1000 habitantes y un 3,75 de niños nacidos por mujer en edad fértil, respectivamente. El país con menor tasa de natalidad y de fertilidad es Uruguay con 13,91 nacimientos por cada 1000 habitantes y 1,92 niños nacidos por nivel fértil.

Colombia por su parte, ocupa el quinto puesto en natalidad y fertilidad entre los diez países de Suramérica,  con una tasa de natalidad de 19,57 niños nacidos por cada 1000 habitantes y con una tasa de fertilidad de 2,46 niños por mujer en edad fértil. Las estadísticas de los últimos ocho años muestran que ha disminuido la tasa de natalidad pasando de 21,59 nacimientos por 1000 habitantes en el 2003 a 17,76 nacimientos por 1000 habitantes; con respecto a la tasa de fertilidad ocurre lo mismo de 2,61 en el 2003 al 2,18 en el 2010.

Lo anterior pone en evidencia que cada vez más las mujeres asumen la maternidad como una opción de vida y no como una obligación dada por el orden biológico, como se vivió en otras epocas.

Lo anterior se evicenció en la investigación, cuando al aplicar la encuesta a las cuatrocientas mujeres universitarias en la ciudad de Medellìn, se encontro que trescientas diecisiete no tenían hijos. A estas mujeres al preguntarles si en su proyecto de vida estaba tener o no hijos, un alto porcentaje de ellas el 69% considera la posibilidad de tenerlo y realacionan la maternidad con los conceptos de instinto, saber y sencación y con la imagen de mujer en embarazo y mujer amamantando.

Como se puede ver, todo lo anterior muy ligado a la concepción tradicional de mujer, maternidad, hijos. Pero cuando a las encuestadas se les solicita realizar un listado de prioridades, se encuentran los siguentes elementos:

Prioridades de la mujer universitaria en la ciudad de Medellín.

Figura 1: Prioridades en la mujer universitaria en la ciudad de Medellín.
*Elaboración propia basada en encuestras realizadas a mujeres universitarias en la ciudad de Medellín.

Como se puede observar en la figura 1, los estudios posgraduados son los más significativos, presentando un 42, 2% de prioridad de las mujeres encuestradas, seguido por el trabajo 22,4% y la relación de pareja con un 22,7% casi con el mismo nivel y quedando en un último lugar los hijos con un 11,3%.

Además, al entrevistar a algunas de estas mujeres sus comentarios fueron:

Entrevistas:

G: Lo primero, yo viajaría,… terminaría mi carrera de derecho, …viajando, ...segundo seguiría estudiando… tercero el trabajo, cuarto es la pareja y nunca hijos, ni quinto, ni sexto, ni nada….

L: En este momento, ... terminar mi carrera, mi estudio de posgrado, ya casi está terminado. Creo que no le daría lugar de importancia porque ya estaría listo, eso no hay que pensarlo. creo que luego estaría tener una pareja y trabajar, estudios, después tener hijos.

A: Primero el estudio; digamos que esa es la meta actual; terminar mis estudios y hacer algo bien interesante con mi carrera; segundo la pareja; esa estabilidad, y ya después de la pareja, sí posiblemente pensaría en los hijos. Mmm…. A ver, yo digo que estarían, por ejemplo,  esa posibilidad de conseguir una casa; de comprar las cosas; de viajar; estarían…. Sí, estarían, pero Yo las pondría en medio de todas esas cosas, porque indiscutiblemente viajar para mí es un deleite; disfruto hacerlo ahora y si tuviera una pareja, disfrutaría hacerlo con mi pareja, si tuviera unos hijos disfrutaría hacerlo…

D Para mí… terminar la carrera, quiero estabilizarme en lo laboral y en mis planes sí está tener una persona, pero pienso que si no la tengo… tampoco… me preocupo tanto, a que sola uno también puede mejorar lo personal aunque no tenga otra persona.

Con lo anterior, podemos concluir que en la actualidad el deseo y las necesidades de la mujer están influenciados de forma significativa por el ingreso a la universidad, el cual a su vez impacta en la percepción del momento histórico, social y cultural, en el cual se desenvuelven. De tal forma que ese elemento identificador de otras épocas como “mujer del hogar”, “mujer madre”, “mujer esposa”, “mujer virtuosa” no es ya, el punto de referencia para la mujer actual.

Por el contrario el rol y la representación actual de la mujer está dado por su formación y desempeño profesional, incursionando de forma significativa e impactante en el mundo laboral, de forma significativa, tanto en lo público como en lo privado, en muchos casos obteniendo puestos de poder, que antes eran solo ocupados por los hombres y después de cumplir con sus proyectos o metas establecer una relación de pareja en la cual ella se sienta más en “relación de iguales”, apoyada, valorada, acompañada, sin ser la que depende de la figura del hombre. Y dejar en último lugar la construcción de familia en la cual los hijos pueden tener un lugar, sin ser el aspecto más significativo, nuclear o un punto de referencia y de configuración de realidad como mujeres.

Bibliografía

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Notas:

1 Se entiende por Individualización al proceso por medio del cual el individuo busca sus propias certezas para sí mismo, diferenciándose de lo social, aunque se encuentre vinculado con ella. Esta definición es completamente diferente al concepto de individuación, el cual es un término utilizado por Carl Gustav Jung el cual es entendido como “moldeado por el ideal arquetípico de totalidad, que a su vez depende de la relación vital entre ego e inconsciente” (Lexicón Junguiano: 107). En el presente trabajo se utilizara el concepto de individuación.

Apéndice A

Venus de Lespugue H. 20000 a.C. Imagen tomada de (Vélez, 1999).

120px-Venus_de_Lespugue_%28replica%29

Apéndice B

Imagen Virgen con el niño entronizado. De Hans Menling 1480s Localization Staatliche Musseen, Berlin

Imagen tomada de http://www.lib-art.com/artgallery/13832-virgin-and-child-enthroned-hans- memling.html

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