EXPERIENCIAS Y DESAFÍOS EN UN ESQUEMA DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA DENTRO DEL MARCO INSTITUCIONAL Descargar este archivo (03 Intervención psicológica internacional - MHernandez ERVazquez.pdf)

Mireya Hernández Reyes
Elda Raquel Vázquez Ríos

Universidad Juárez del Estado de Durango, México

Resumen

El ejercicio profesional de la psicología plantea una serie de desafíos en el tema de la intervención. Los psicólogos, en el decir de algunos autores, ayudan a las personas a producir el cambio mediante la modificación de las contingencias en su ambiente, auxiliándoles a cambiar la manera en que piensan, en que regulan sus emociones, y en la forma en que se relacionan con los demás. Objetivo: Presentar los resultados del equipo interdisciplinario encargado del proceso formativo de psicólogos en práctica clínica en un marco institucional. Resultados: Un modelo de atención de clínica-escuela que forma en la acción de la atención psicológica, incorporando la experiencia de la figura del supervisor, quien tiene un papel fundamental en este proceso como acompañar, revisar, vigilar, ordenar y dar seguimiento a cada caso. Conclusiones: Para la práctica profesional del psicólogo en formación es prioridad hacer una selección de aquellos estudiantes que muestren las mejores aptitudes y habilidades en la aplicación de los saberes adquiridos en sus estudios previos de la carrera, por lo que el personal que coordina el CSC1, ha diseñado un sistema de valoración, evaluación, capacitación y acompañamiento de cada alumno que al integrarse al centro, se convierte en pieza del equipo terapéutico. Es en ese espacio que el alumno-terapeuta participa activamente realizando intervención a través de un plan terapéutico que surge de un proceso previo de evaluación y diagnóstico del caso, lo cual garantiza una atención apropiada basada en la ética y responsabilidad inculcadas a través del proceso formativo.

Palabras clave: formación, clínica, prácticas, intervención psicológica

Abstract

Within the professional practice of psychology a series of challenges are found regarding intervention. Psychologists, as some authors say, help people produce change by the modification of the environment contingencies, helping them change the way of thinking, and how they interact with others. 

Objective. This document, poses the position of trainers of future professionals of psychology, and shares the experiences acquired along the execution of the intervention scheme for psychological attention.

Results. Psychological attention implies various challenges for it to be implemented by Students of the Psychology Degree in the internship space. It also stablishes a supervising figure which has a fundamental role in this process, such as accompanying, supervising, order and give a follow up to every case. 

Conclusions. For the personal coordination the CSC, is vital to select those students that show the best aptitudes to realize professional practice under the clinical and critical supervision of teachers, who are aware of every case. In this space, the student actively participates, making intervention through a therapeutic plan, which guarantees an appropriate care, based on ethics and responsibility instilled throughout the formative process. 

Key words: formation, clinic, practices, psychological intervention

Introducción

Dentro del ejercicio profesional de la psicología se enfrentan una serie de desafíos que van desde el eje formativo hasta el tema de la intervención, dado que el trabajo realizado por los psicólogos en su mayoría está dirigido a ayudar a las personas a modificar estilos de comportamiento, resignificación del pensamiento y  valoración de las emociones asociadas con alguna situación que esté afectando su vida. Esta labor, supone una intromisión en lo más profundo del otro, lo cual se torna altamente delicado debido a que este otro, se encuentra expuesto y por tanto vulnerable. Es pues en este tenor que se plantea el contenido del presente documento, en donde el formador de futuros profesionales de la psicología está vigilante del proceso de atención que brindan los alumnos de semestres terminales a los usuarios que solicitan el servicio de atención psicológica a través del Centro de Servicios a la Comunidad.

Para el personal que coordina el Centro, es de vital importancia hacer una selección de aquellos estudiantes que muestren las mejores aptitudes para realizar la llamada práctica supervisada,2 es decir, ofrecer atención psicológica a la sociedad bajo el cuidado y la mirada clínica y crítica de docentes supervisores encargados del acompañamiento de  los alumnos en formación en su servicios de consulta psicológica.

De acuerdo con Seligman (citado en Compas, 2003) los psicólogos ayudan a las personas a producir el cambio mediante la modificación de las contingencias en su ambiente, auxiliándolas a cambiar la manera en que piensan, a regular sus emociones, así como a regular la forma en que se relacionan con los demás.

Objetivo

El propósito de este documento  es presentar  los resultados del equipo  interdisciplinario encargado del proceso formativo de psicólogos en práctica clínica en un marco institucional Centro  Servicios a la Comunidad (CSC) de la Facultad de Psicología y Terapia de la Comunicación Humana de la UJED, este esquema ha planteado retos  significativos para poder ser implementado, desde su inicios, más o menos en el año 2002, dado que es un espacio de práctica para los alumnos en el que  brindan atención a la sociedad a través de espacios terapéuticos  creados al interior de su propia  escuela y que están dispuestos para  la comunidad.  En virtud de  esto, se  presentó la necesidad de  dar seguimiento  a los procesos  de intervención, en respuesta, se ha conformado un espacio en donde los docentes encargados de la supervisión pueden, a través de  estas intervenciones psicológicas de los alumnos  indagar acerca de los procesos de apropiación y construcción de los conocimientos adquiridos. Las formas son diversas, van desde la exposición del caso, supervisión individual, supervisión en equipo y en plenaria del grueso de los terapeutas, además de los reportes elaborados en los formatos correspondientes.

 Aquí destaca  la figura del supervisor el cual tiene un papel fundamental ya que es quien acompaña, revisa, asesora, orienta y aporta herramientas dando seguimiento a cada caso que es planteado.  Por su parte,  el alumno  participa activamente  elaborando un plan terapéutico  para realizar  intervención  con lo cual  se procura garantizar la atención basada en la ética y responsabilidad inculcadas a través del proceso formativo; evidentemente el plan puede ser modificado o adaptado de acuerdo a las necesidades que vayan presentándose  en el curso del tratamiento dado que no se puede dejar de lado que desde la primer entrevista el cambio es anunciado  bajo cualquier forma, pues es un hecho de que la figura y quehacer profesional del psicólogo influye en la actividad y el vida de los usuarios/pacientes.

Dentro del CSC se establece el sistema de prácticas y residencias a partir del sexto semestre de la carrera,  la que el estudiante puede realizar al interior de la facultad o en otra institución que él elija, se trabaja la interdisciplina entre  las dos áreas de atención que ofrece el centro: Psicología y Terapia de la Comunicación Humana (TCH).  Se cuenta con el  servicio del médico en TCH y se crean las áreas de pre-consulta y enlace. La residencia y práctica se complementan con entrenamientos en temas específicos a  la demanda social, se mantiene el principio de actualización apoyados por la  colaboración de maestros de la propia facultad con temas como: terapia de grupos, manejo de adicciones, evaluación neuropsicológica infantil, motricidad y lectoescritura, técnicas de intervención terapéutica, psicodiagnóstico, orientación vocacional, entre otros (Plan de trabajo: CSC, 2015-2016).

Se promueve una práctica clínica basada en la evidencia (Ybarra,Orozco, Valencia, 2015) bajo un sistema que van conduciendo los propios formatos de expediente, reportes parciales y final, diario de reflexión y las sesiones de enseñanza y caso clínico.

Marco Conceptual

Intervención Psicológica

Los diferentes métodos que se han venido implementando a lo  largo de la historia de la psicología para realizar intervención, nos permiten hacer una reflexión sobre los cambios que se han generado a nivel sociocultural, en el propio ser humano y en la manera de irse adaptando a estos. Entendiendo que la intervención como tal tiene el propósito de generar modificaciones en la vida del otro.

La intervención psicológica tiene como principal objetivo controlar “los aspectos emocionales (ansiedad y depresión, principalmente), cognitivos (la percepción de la propia eficacia), la creencia sobre la capacidad personal para sobreponerse o manejar los síntomas (Ruiz, 2011).

 Seligman y Csíkszentmihályi (2000, citado en Compas, 2003)  destacan tres tipos de intervenciones, el primero se centra en la psicología clínica, con un sesgo hacia la psicología positiva. Este enfoque se dirige a poblaciones grandes (grupos) para inducir manejo de estrés, apegarse a tratamientos médicos y nutricionales, entre otros. En un segundo momento aparecen los programas destinados a prevenir la psicopatología y la enfermedad (Coie, Miller-Johnson y Bagwell, 2000. Citado en Compas, 2003), que se enfocan a grupos con un riesgo alto elevado de desarrollar un trastorno (p.ej. hijos de madres con depresión postparto, víctimas de ataque, entre otras) y están diseñados para obtener resultados favorables. Tercer tipo, la forma más común de intervención en la psicología clínica es la psicoterapia, proceso usado para tratar diversos tipos de trastornos una vez que han ocurrido. Se han desarrollado muchas formas diferentes de psicoterapia que tratan la depresión, la ansiedad, los trastornos de personalidad y otros problemas psicológicos.

En este tenor podemos destacar que los alumnos residentes del CSC, privilegian el tercer tipo de intervención; entendiendo que los psicólogos clínicos y los que en este caso se encuentran  en formación, están obligados a definir sus áreas de competencia y experiencia y a operar en estos dominios (Overholser y Fine, 1990. Citado en Compas, 2003). Los terapeutas entonces no pueden brindar servicios profesionales fuera de los límites de su competencia basada en formación, educación y de la supervisión que reciben de los docentes capacitados. Y en este aspecto los residentes han recibido de manera puntual las recomendaciones de que no pueden tergiversar lo que son o lo que hacen, además de la obligatoriedad de capacitarse continuamente.

Así pues, los alumnos-residentes han comprendido que la intervención psicológica consiste en la aplicación de principios y técnicas psicológicas por parte de un profesional acreditado con el fin de ayudar a otras personas a comprender sus problemas, a reducir o superar estos, a prevenir la ocurrencia de estos y/o a mejorar las capacidades personales o relaciones de las personas aun en ausencia de problemas. Ejemplos: ayudar a una persona a reducir sus obsesiones, a una familia conflictiva a comunicarse mejor, a unos niños de un medio desfavorecido para prevenir el aumento de conductas agresivas incipientes, a adolescentes normales a mejorar sus habilidades de relación interpersonal. En general, los campos de aplicación de la intervención psicológica son muy variados: clínica y salud, educación, área laboral, programas comunitarios, deporte (Bados, 2008).

La intervención psicológica puede aplicarse para alcanzar metas más o menos limitadas o ambiciosas: resolver conflictos inconscientes (enfoque psicoanalítico), ayudar a aceptarse a sí mismo (terapia no directiva), integrar sentimientos conflictivos (terapia gestalt), encontrar un significado a la vida (psicoterapia existencial), modificar creencias negativas (terapias cognitivas), lograr comportamientos adaptativos (terapia de conducta) o conseguir combinaciones de estos objetivos (enfoques eclécticos). Aunque estos son objetivos característicos de cada una de las orientaciones terapéuticas citadas, no se infiere de aquí que no puedan ser conseguidos por otras orientaciones (Bados,  2008).

Se pretende que cada uno de los alumnos residentes aprendan a elaborar un plan de tratamiento que se establece de acuerdo con el caso que se esté manejando, esto es, con cada paciente que llega a recibir atención psicológica se genera un plan de tratamiento específico, que será revisado por el docente supervisor con la finalidad de que el enfoque u orientación teórica funcione de manera adecuada, esto de acuerdo  con Cozolino (2004) que hace referencia a nunca dejar de lado las metas establecidas con el paciente, ya que serán estas las que le permitirán al terapeuta en formación ir diseñando las intervenciones, al tiempo que podrá medir el avance terapéutico en función de la consecución sucesiva de los objetivos que guían la intervención. Importante recalcar según Cozolino (2004) que es necesario reducir al mínimo las experiencias de fracaso del paciente, por lo  que, los pasos para alcanzar las metas deberán dividirse en componentes manejables, y es aquí en donde el terapeuta deberá estar muy atento para impulsar y promover el avance del paciente.

Conclusiones

Cuando hablamos de experiencias y desafíos en la intervención psicológica dentro del marco institucional hacemos referencia sin lugar a dudas a la parte  donde como  formadores de  psicólogos en ciernes nos corresponde, trabajar desde lo personal para tener un comportamiento recto en el  ámbito profesional, dado que la responsabilidad ética, y social con la que se ha de formar a los alumnos residentes recae en los docentes y en la propia institución que resguarda a la diada maestro-alumno, en este caso, la Universidad pública. Por ello nos hemos preocupado y ocupado de que cada parte del proceso formativo de nuestros alumnos residentes esté cuidado, vigilado y supervisado con la finalidad de brindar un servicio de calidad a los usuarios (pacientes) que soliciten atención. Debemos agregar que  se hacen  los mejores esfuerzos por ayudar a la gente a cambiar y/o modificar su entorno  y que  por eso, dichos esfuerzos, por parte de los responsables de la atención psicológica  han de dirigirse a poner al paciente como prioridad, destacando las cuestiones éticas por las cuales se rige el profesional de la psicología, redundando esto en el beneficio de los propios pacientes que entienden desde el inicio de su terapia que sus datos, confidencialidad y secrecía están resguardados.

Los servicios que se brindan dentro del CSC, son supervisados por docentes capacitados en este rubro, además que como ya se ha mencionado, los alumnos residentes están en constante capacitación no solamente de tipo académica, sino también de índole administrativa, ya que tienen que aprender a integrar expedientes manejando los formatos establecidos dentro del Centro, formatos que fueron diseñados en su momento por las coordinadoras del área clínica y que están siendo utilizados desde que se abrió la clínica, en el años 2002, ahora Centro de Servicios a la Comunidad. Estas referencias las hacemos con la finalidad de clarificar lo que han sido diferentes desafíos que se han ido sorteando para que este Centro esté hoy funcionando con una estructura sólida académica y formativamente hablando; han sido muchos años trabajando para que en la actualidad se brinden servicios de calidad.

No podemos dejar de lado que en este espacio el alumno participa activamente realizando intervención a través del establecimiento de un plan terapéutico supervisado, lo cual garantiza una atención apropiada basada en la ética y responsabilidad inculcadas a través del proceso formativo, entendiendo que la actividad profesional del psicólogo influye en la actividad y vida de los usuarios/pacientes.

Estamos convencidas que la formación de los futuros profesionales de la psicología nos compromete a esforzarnos más cada día, cuidando la calidad ética y moral de los propios formadores. Las experiencias obtenidas a casi quince años de estar trabajando en este ámbito de guiar y supervisar la intervención clínica que se brinda a la comunidad son altamente satisfactorias. No podemos hablar de un camino libre de  problemas o de obstáculos, sin embargo, consideramos que estos han servido como oportunidades que nos permiten corregir en su momento lo que se presenta y seguir adelante brindándole a nuestros alumnos residentes un espacio de formación y crecimiento académico y profesional.

Queremos compartir con los lectores esta experiencia formativa desde el ámbito institucional, esperando que sirva como un aporte reflexivo que nos lleve a seguir construyendo espacios de formación sólida, académica y ética para nuestros alumnos.

Referencias bibliográficas

Compas, B.; Gotlib, I. (2003). Introducción a la Psicología Clínica. 1ª ed. McGraw-Hill Interamericana: México, DF. ISBN 13: 978-970-10-4021-8.

Bados López, Arturo (2008). La intervención psicológica: características y modelos. Recuperado el 27 de septiembre de 2017 en

http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/4963/1/IPCS%20caracter%c3%adsticas%20y%20modelos.pdf.

Cozolino, L. (2004). Cómo ser un terapeuta. Guía práctica para el viaje interior, 1ª ed., D.F., México: Paidós.

Ruiz-Robledillo, Nicolás (2011). Tratamientos en Fibromialgia: Una Revisión. Recuperado el 27 de septiembre de 2017 en

http://www.psicologia-online.com/articulos/2011/tratamientos-en-fibromialgia-una-revision/intervencion-psicologica.html

Notas

1. University Juárez of Durango State’s Faculty of psychology and human communication therapy Care center and social services. 

2. La unidad de aprendizaje corresponde a la residencia clínica, la práctica supervisada es término asignado por el propio centro con el objetivo de cuidar los procesos clínicos  con los pacientes, la integridad del terapeuta y los marcos normativos de la unidad de servicios.

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